Los mejores planes de ocio en Gipuzkoa. Exposición «GIPUZKOA REVELADA» en el Museo San Telmo

El Museo San Telmo revela Donostia y Gipuzkoa a través de las imágenes y las técnicas fotográficas que desde 1855 y hasta 1903, captaron la historia y la esencia del territorio.

La muestra «GIPUZKOA REVELADA», comisariada por Elisa Querejeta y María Millán, se podrá visitar desde el 18 de marzo hasta el 21 de mayo.


«GIPUZKOA REVELADA», la exposición

“Gipuzkoa revelada” expone una selección de más de cien fotografías procedentes del fondo fotográfico del Museo de San Telmo.

La mayoría de ellas son imágenes originales que han sido tomadas con diferentes técnicas propias de la época a la corresponden; cristales, albúminas, cianotipias…; retratos, paisajes, momentos… todas dibujan la evolución del territorio, de su historia y de su sociedad, paralela a la evolución de la propia historia de la fotografía.

La expansión de la ciudad, el terreno rural que se va haciendo urbano, la industria que va dejando paso al turismo, las nuevas formas laborales y sociales de convivencia, circunstancias vitales captadas en distintos formatos y estilos fotográficos; permiten visualizar un momento de lo que fue nuestro entorno y nuestra gente en el pasado.

Una muestra que ofrece también una visión lúdica, un juego de contrastes y comparativas que pone ante nuestros ojos los mismos lugares y espacios que vemos hoy, vestidos de pasado, retornados a su origen.

Las piezas de esta espectacular muestra, pertenecen al fondo fotográfico del Museo que en la actualidad cuenta con alrededor de unos 15.000 documentos. De entre ellos, las aproximadamente 100 fotografías seleccionadas para la muestra, que abarcan el periodo 1855 – 1930, tratan de dar cuenta de su excelencia y de su valor como objetos patrimoniales, artísticos y documentales.

Se trata de documentos fotográficos originales, lo cual dota a la muestra de un valor absolutamente enriquecedor y excepcional.

Los orígenes de este fondo se remontan a la creación del museo como tal, en el año 1901, fruto de la donación de las fotografías del Ayuntamiento de Donostia, la Comisión de Monumentos Históricos y Artísticos de Gipuzkoa y los miembros de la Real Sociedad Bascongada de Amigos de País.

Con esas donaciones el museo ha ido enriqueciendo su fondo, relacionado con la arquitectura y el patrimonio de la ciudad de Donostia y la provincia de Gipuzkoa por un lado, y después con las primeras escenas sacadas por las cámaras de los fotógrafos pioneros tanto guipuzcoanos como venidos de territorios limítrofes como Hermenegildo Otero, Valentín Marín, Miguel Aguirre, Martín Zuloaga, Iturrioz y Aizpurua, Leopoldo y Frederic Ducloux, entre otros muchos.

A estos autores pertenecen las fotografías más importantes de este periodo: las que se corresponden al derribo de las murallas en 1864 y la expansión de la nueva ciudad burguesa, y el registro de personalidades y algunos lugares destacados relacionados con la segunda guerra carlista en la capital guipuzcoana (1872 – 1876).

En las dos primeras décadas del siglo XX se produce la expansión de la imagen fotomecánica en los periódicos y revistas ilustradas del momento, y gracias a ello van emergiendo, con estilo propio y diferenciado, nuevas figuras en el medio fotográfico tales como: Willy Koch, Pascual Marín, Ricardo Marín – Photocarte -, Toribio Noain Arzac “Urcabe”, e Indalecio Ojanguren, entre otros.

Todos ellos se dedicaron al fotoperiodismo y a la fotografía que podríamos denominar “etnográfica”, de rasgos pictorialistas, tratando aspectos muy variados de la vida social y la vida cotidiana de los guipuzcoanos, muy apreciados hoy en día por estudiosos de la antropología y las costumbres sociales.

Al mismo tiempo, y desde 1910 aproximadamente, Gregorio González Galarza y su hijo Carmelo, fotografían con detalle los monumentos principales de la capital guipuzcoana, y consiguen auparse como principales representantes de la fotografía comercial a través de sus tarjetas postales, pasando a convertirse en referencia gráfica fundamental de los años 1920, 1930 y 1940 de Donostia y de los pueblos del territorio más conocidos.

A esta lista hay que sumar y destacar la aportación de las imágenes fotográficas de algunos de los eruditos y artistas del momento; el Marqués de Seoane, Adrián de Loyarte, Rogelio Gordón, José Goicoa, o Francisco López Alen, y las tomas realizadas por algunos aficionados anónimos.

Los primeros registran, como estudiosos y coleccionistas, o como parte de su trabajo artístico o profesional; monumentos, detalles arquitectónicos, montañas, paisajes, colecciones de pendientes, piezas de interés arqueológico, etc; colocando cada imagen en una cartulina con interesantes apuntes adjuntos manuscritos, gracias a los cuales han llegado hasta la actualidad y se ha preservado gran parte del patrimonio histórico guipuzcoano.

Y los segundos, gracias a su posición social y a su fácil acceso al costoso aparataje fotográfico, nos hacen disfrutar a través de escenas familiares y de viajes principalmente, de lugares y detalles solo accesibles entonces a una pequeñísima parte de la población.

Merced a esta última, la llamada fotografía de aficionado o anónima, podemos disfrutar de muchos aspectos que “la gran fotografía” a menudo deja a un lado, a saber: lo puramente singular, y que conforme pasan los años valoramos cada vez más pues nos ofrece detalles y gestos que de otra manera hubiéramos perdido, enriqueciendo nuestro conocimiento de la gente y su entorno a través de lo pequeño, y desdiciendo en muchas ocasiones el carácter general de los aspectos históricos y antropológicos.

Finalmente, destacan los fotógrafos franceses e ingleses vinculados a la monarquía española –Jean Laurent y Charles Clifford-, que en su trabajo de fotografiar monumentos y tipos de todo el Estado, registraron también algunas localidades de la costa o lugares emblemáticos de la ciudad de Donostia y de Gipuzkoa, y que con su nombre ayudaron a propagarlas por el mundo. Se trata de imágenes muy conocidas todas ellas pero cuyos motivos, antigüedad y técnica convierten en muy interesante cualquier colección.

De todo ello, y a modo de presentación del Fondo fotográfico del Museo San Telmo, dan cuenta las imágenes seleccionadas para esta exposición.

“Desconocemos la finalidad para la cual se tomaron muchas de estas imágenes. No sabemos qué representaban para el fotógrafo, ni para el fotografiado pero sí presentimos que el espectador de hoy recompondrá historias vividas u oídas en su pasado”, asegura Elisa Querejeta.

“Las fotografías que perduran en nuestras vidas son aquellas cuyo contexto o momento tienen relevancia para nosotros por la conexión que hacemos con lo que conocemos del pasado. El mundo que nos muestran, fijado en el tiempo se activa al verlas porque su contenido remueve sentimientos y con ello ganan un valor presente y otro futuro, pues las llevaremos en el archivo de nuestra memoria.”

La exposición se apoya además en la edición, por parte del Museo, de un Catálogo que suma a las imágenes de la muestra textos de las dos comisarias, María Millán y Elisa Qerejeta, así como de la escritora y periodista Aratza Urretabizakaia y del fotógrafo Carlos Cánovas.

Los mismos firmantes de estos textos serán quienes conduzcan las visitas guiadas especiales, de carácter gratuito, que se han programado y que se añaden a las actividades organizadas en torno a la muestra; proyecciones, coloquios y talleres de fotografía para niños, algunos de ellos impartidos por la fotógrafa Nagore Legarreta.

El Museo San Telmo ofrece toda la información sobre horarios y actividades de «GIPUZKOA REVELADA», que puedes consultar aquí.