Cómo disfrutar al máximo con las anchoas del Cantábrico

Hoy Conservas Serrats nos quiere contar algunos trucos e ideas de consumo para disfrutar al máximo uno de los manjares más exquisitos: los filetes de anchoas del Cantábrico.

Lo primero que hay que saber es que son una SEMIconserva y su periodo de caducidad es de aproximadamente 12 meses (guardadas en frío). Esto significa que no es un producto esterilizado, sino que “su conservación” se produce gracias a los meses que ha permanecido en salazón. Por eso, cuando compramos una lata de filetes de anchoa del Cantábrico, el producto va madurando a lo largo de los meses, y cambia su textura y sabor. Recién elaborados, los filetes de anchoa presentan un aspecto de carne muy tersa y sabor “menos” intenso. Por el contrario, a medida que pasan los meses, la anchoa va madurando y los filetes se vuelven más blandos y su sabor más intenso y salado. Por lo tanto, en función de las preferencias, se deben escoger anchoas con una fecha de caducidad más o menos lejana.

Otra recomendación: precisamente por ser una SEMIconserva, las anchoas ¡hay que guardarlas en frío! Si no lo hacemos así, el proceso de maduración se acelerará.

Cuando se quieran consumir las anchoas del Cantábrico, hay que acordarse de sacarlas del frigorífico una media hora antes. Todas las anchoas de Conservas Serrats están cubiertas de aceite de oliva que, al enfriarse, se queda en forma de bolitas blancas. Por eso es necesario sacarlas del frigorífico por lo menos con 30 minutos de antelación. De esta forma se asegura que el aceite y la temperatura de las anchoas, están en su punto.

Si sobran anchoas, se deben guardar en el frigorífico cubiertas de aceite y en un recipiente cerrado. Conservas Serrats recomienda, además, consumirlas en un máximo de 2 días. Después de este tiempo, se pueden tomar igualmente, pero habrán perdido muchas de sus propiedades organolépticas.

Con qué combinar las anchoas del Cantábrico

Se pueden consumir de numerosísimas maneras:

A Conservas Serrats les encantan sobre un pan tostado (calentito todavía), untado con un poco de mantequilla; poniendo encima un filete de anchoa y unas gotitas de limón… ¡para tocar el cielo!

También maridan de maravilla con: pimientos rojos y verdes asados, berenjenas asadas, escalivadas, etc.

Otro maridaje curioso es el de la anchoa con queso. En este caso hay que encontrar un queso de sabor intermedio, para que ambos sabores se puedan entrelazar y nunca “canibalicen” uno a otro.

Y aquí os dejan muchas más ideas con las que se os hará la boca agua:

Ideas dadas por sus clientes, porque si hoy tienen más de 1000 recetas en su blog, es gracias a sus clientes, que a lo largo de estos años no dejan de enviarles recetas y de sorprenderles con sus buenas ideas.

Un último consejo: guardar el aceite de las anchoas, es un aceite de oliva suave de una magnífica calidad. Sirve para aderezar ensaladas o cualquier otra cosa. Y si al comensal le gusta el aceite de oliva virgen de sabor intenso, recomiendan poner los filetes de anchoas en un plato y echarles por encima un buen chorretón 5 minutos antes de servirlas.

Por último Conservas Serrats también da la opción de conocer la elaboración de los filetes de anchoas.

ON EGIN!

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