Elegir un esmalte en gel es una de las etapas más importantes en el proceso de creación del manicure. La reputación de un profesional entre sus clientes y, por consiguiente, sus ingresos, dependen del tipo de gel que tenga en su arsenal. En oopsnails se pueden encontrar diversas fórmulas, pero es fundamental saber cómo hacer la elección correcta.
Principales características del esmalte en gel de color
Existen varios aspectos clave:
- Pigmentación — es la característica principal relacionada directamente con el color. Cuanto mejor pigmentado esté el gel, más densa será su textura y menos capas serán necesarias para cubrir la uña y lograr un color intenso. Por ejemplo, la mayoría de los esmaltes en gel UNO y Uno Lux contienen gran cantidad de pigmento, por lo que bastan dos capas finas. Los esmaltes con baja pigmentación a veces requieren 3–4 capas para obtener un acabado uniforme y el color deseado, lo que alarga significativamente el tiempo del procedimiento;
- Consistencia — depende parcialmente de la pigmentación. Los geles líquidos suelen ser menos densos y contener menos partículas de color. La consistencia influye en la comodidad de aplicación: tanto los geles demasiado densos como los demasiado líquidos pueden ser difíciles de manejar. Los recubrimientos de densidad media y viscosidad moderada son óptimos para la comodidad del profesional;
- Olor — un aroma fuerte y químico no solo provoca incomodidad durante el trabajo, sino que también puede indicar una composición agresiva. Presta atención, porque las falsificaciones suelen presentar este tipo de “aroma”;
- Durabilidad — la duración del esmalte depende de muchos factores. En un sistema trifásico, es especialmente importante la compatibilidad entre la base, el gel de color y el top. Los tres elementos deben coincidir en rigidez, y lo ideal es que pertenezcan a la misma marca;
- Estabilidad del color — la resistencia del color depende en gran medida de las características del top. Por ejemplo, los top con filtros UV pueden darle un tono ligeramente azulado al color. Por el contrario, las uñas sin protección frente a la luz ultravioleta pueden amarillear con la exposición al sol o al solárium.
Esmalte en gel monofásico o trifásico

La mayoría de los profesionales utiliza esmaltes trifásicos, aplicando la técnica “base-color-top”. Este sistema garantiza durabilidad y permite incorporar elementos decorativos como stickers, glitter o degradados. Cada capa debe curarse bajo lámpara UV. No todos los clientes están dispuestos a invertir varias horas en un procedimiento estético.
Para quienes renuevan el manicure con frecuencia o lo hacen en casa, es mejor optar por un esmalte monofásico, que no requiere ni base ni top. Sin embargo, con este tipo de gel es difícil corregir irregularidades de la uña natural, y en uñas finas su durabilidad es menor. Este tipo de esmalte es adecuado solo para uñas fuertes.
También existe el sistema bifásico, en el que primero se aplica el color y luego se sella con un top. Sin embargo, los geles bifásicos no han ganado popularidad y se usan poco.
Criterios adicionales para elegir un esmalte en gel
Además de estas características, es importante prestar atención al olor del material. Los productos de alta calidad suelen estar elaborados con componentes seguros y no presentan aromas fuertes o irritantes.
Se recomienda probar el esmalte en una uña para evaluar el tono y las propiedades de trabajo: facilidad de aplicación, consistencia, calidad del pincel y textura del frasco. Tras el curado, es fundamental comprobar que la cobertura quede uniforme, sin contracciones ni burbujas.
También es esencial considerar las diferencias entre tipos de gel, como bases y top coats, ya que cada uno cumple una función específica y tiene propiedades particulares.




























