El conflicto laboral en los comedores de la educación pública vasca continúa con la huelga que se extenderá hasta este jueves. El personal de cocina, limpieza y monitorado ha comenzado sus protestas en Bilbao, con la previsión de trasladar las movilizaciones a las tres capitales vascas a partir de mañana. El punto de fricción sigue siendo el calendario de equiparación salarial con el personal dependiente directamente del Departamento de Educación; mientras que las empresas proponen alcanzar este objetivo en el curso 2027-2028, los sindicatos exigen que la medida se aplique de forma inmediata, tal y como consideran que se pactó en el convenio de 2023.
La última reunión entre la patronal del sector y los representantes sindicales terminó sin ningún tipo de acercamiento, lo que ha llevado a las centrales a mantener el calendario de paros. Portavoces sindicales, como Mari Cruz Rodríguez de ELA, han denunciado que las empresas se niegan a cumplir con los compromisos ya adquiridos, dilatando una mejora salarial necesaria para un colectivo mayoritariamente femenino y subcontratado. Ambas partes han vuelto a ser citadas para un nuevo encuentro este miércoles, en un intento de desbloquear una situación que afecta a miles de familias en toda la comunidad autónoma.
Para paliar los efectos de esta huelga, el Gobierno Vasco ha decretado servicios mínimos que aseguren la atención básica y la alimentación del alumnado durante estos tres días. En medio de esta tensión, Educación ha anunciado un plan a medio plazo para reducir las ratios de alumnos por monitor en Primaria, fijando un máximo de 30 estudiantes por profesional para el año 2028. Sin embargo, estas medidas organizativas no han servido para desactivar una protesta que se centra, fundamentalmente, en la recuperación del poder adquisitivo y el cumplimiento estricto de los acuerdos laborales vigentes.



























