El centro San José de Azkoitia ha dado un paso cualitativo en la atención a la dependencia con la apertura de su nueva unidad psicogeriátrica, un recurso diseñado específicamente para personas mayores con deterioro cognitivo. La diputada general de Gipuzkoa, Eider Mendoza, junto a la diputada de Cuidados y Políticas Sociales, Maite Peña, y la alcaldesa Ana Azkoitia, han visitado este espacio tras una rehabilitación integral que ha supuesto una inversión de casi 3,4 millones de euros. El proyecto sustituye la configuración hospitalaria tradicional por un entorno amable y funcional, organizado en torno a un gran patio central que inunda de luz natural las estancias y facilita la movilidad segura de los residentes.
La nueva unidad cuenta con 15 plazas, todas ellas en habitaciones individuales con baño propio, un cambio arquitectónico clave para preservar la intimidad y fomentar la autonomía. El diseño evita los pasillos convencionales y distribuye los dormitorios en dos áreas diferenciadas, complementadas con salas de terapia, comedores y espacios de convivencia doméstica. Según ha detallado la alcaldesa, Ana Azkoitia, este recurso completa un itinerario de servicios en el municipio que busca «prolongar la calidad de vida y poder envejecer con dignidad», sumándose al recientemente inaugurado Centro de Día Garbiñe Otegi.
Durante la visita, Eider Mendoza ha enmarcado esta renovación en la estrategia global de «transformación» que la Diputación está impulsando en 43 residencias del territorio. “Estamos creando centros residenciales y recursos cada vez más hogareños, donde además se cuide aún más la intimidad y la dignidad de las personas mayores dependientes”, ha subrayado la diputada general. Mendoza ha insistido en que este despliegue, que se realiza “municipio a municipio, servicio a servicio”, busca extender un modelo de cuidados “más personalizado y más abierto a la comunidad”, con un impacto directo en el bienestar integral y la calidad de vida de las personas usuarias.
Este nuevo enfoque de San José no solo se limita a la mejora de las infraestructuras, sino que apuesta por un acompañamiento humano que respete la trayectoria vital de cada residente. Con un total de 61 plazas (15 psicogeriátricas y 46 de atención básica), el centro se convierte en un referente de la transición hacia cuidados más personalizados. Para la Diputación Foral de Gipuzkoa, esta actuación refleja un compromiso que va más allá de la gestión de plazas, situando la empatía y la adecuación de los entornos físicos como pilares fundamentales para afrontar los retos del envejecimiento en la sociedad actual.



























