Un total de 1.047 trabajadores de Osakidetza notificaron haber sufrido algún tipo de agresión, ya fuera física o verbal, durante el ejercicio de su labor en 2025. Esta cifra supone una reducción del 11% respecto a los datos de 2024, rompiendo con la tendencia al alza de los ejercicios anteriores. El Servicio Público Vasco de Salud, coincidiendo con el Día Europeo contra las Agresiones a Profesionales Sanitarios que se celebra este jueves 12 de marzo, ha valorado positivamente este descenso, aunque con cautela, señalando que todavía es pronto para determinar si se trata de un cambio de tendencia consolidado.
Del balance presentado se desprende que la inmensa mayoría de los incidentes, un 91%, fueron agresiones sin lesión física, como insultos o amenazas, mientras que 94 casos resultaron en lesiones. Un dato que invita a la reflexión institucional es que la mayor parte de estas situaciones, un total de 856, afectaron a mujeres. Ante esta realidad, el Departamento de Salud ha reiterado su política de «tolerancia cero», subrayando que estos actos inadmisibles no solo dañan la integridad del personal, sino que merman la calidad del servicio asistencial que recibe toda la ciudadanía.
Para combatir esta problemática, Osakidetza continúa reforzando sus protocolos de prevención y formación. El objetivo es dotar a la plantilla de herramientas que permitan desactivar situaciones de tensión antes de que deriven en violencia. Asimismo, se insiste en la importancia de que los profesionales sigan notificando cualquier episodio, ya que el registro de estos datos es fundamental para conocer el alcance real del problema y diseñar medidas de protección más eficaces en todos los centros sanitarios de Euskadi.




























