El Ayuntamiento de Donostia sopesa trasladar a parte de los pavos reales de Cristina Enea ante su dispersión urbana y las críticas ecologistas

El Ayuntamiento de San Sebastián evalúa la posibilidad de redistribuir la población de pavos reales del emblemático parque de Cristina Enea hacia otros entornos naturales de la capital guipuzcoana, como Aiete, Ulia o Ametzagaina. Esta medida responde al notable incremento de estas aves en los últimos años, propiciado por los marcos de protección de la Ley de Bienestar Animal de 2023 y la intensificación de la vigilancia. Como consecuencia de este crecimiento, diversos ejemplares jóvenes han comenzado a expandir su radio de acción natural, dejándose ver con frecuencia en zonas urbanas anexas como el entorno de Tabakalera o las obras de la futura terminal ferroviaria de Atotxa.

Desde la concejalía de Medio Ambiente, encabezada por Iñigo García Villanueva, se ha lanzado un mensaje de tranquilidad a la ciudadanía, aclarando que estos desplazamientos corresponden a un instinto puramente exploratorio de las aves que no entraña peligro alguno. No obstante, para asegurar la convivencia y el equilibrio ecológico, el Consistorio planifica este traslado bajo estrictas condiciones técnicas. Las nuevas localizaciones seleccionadas deberán ser acondicionadas previamente para cumplir con los requisitos esenciales de la especie, lo que incluye la proximidad a recursos hídricos, zonas de sombra, puntos de alimentación regulados y arbolado de gran envergadura donde puedan resguardarse de posibles depredadores durante la noche.

Por su parte, el colectivo ecologista Eguzki ha mostrado una postura muy crítica ante este escenario, desvinculando el éxodo de los animales de un simple proceso de desarrollo natural. La organización denuncia públicamente que los pavos reales están «huyendo» del recinto —al que denominan Parke Gladysenea— debido a la fuerte presión antrópica a la que está sometido el espacio protegido. Según la agrupación, la proliferación de festivales multitudinarios, la organización de concursos de trepar árboles, las agresiones puntuales por parte de otros animales y lo que consideran una desatención por parte de la fundación encargada de su gestión son los verdaderos detonantes del abandono del parque por parte de las aves.