La activación del Plan LABI y el riesgo extremo de incendios forestales han obligado a los ayuntamientos de Gipuzkoa a intervenir de forma drástica en las celebraciones de la víspera de San Juan. Localidades como Errenteria, Urretxu, Zumarraga y Ezkio-Itsaso han optado por la cancelación total de sus hogueras y actos festivos, precintando además las zonas de barbacoas. En otros puntos como Eibar, se han suspendido los fuegos artificiales y las actividades vespertinas al aire libre para proteger a la ciudadanía de las temperaturas extremas.
En los municipios donde se mantiene la tradición, la norma general es la prohibición absoluta de los fuegos particulares en fincas privadas y zonas rurales. Ciudades como Donostia, Irun, Hernani, Azkoitia, Oiartzun, Arrasate y Lazkao únicamente permitirán los encendidos oficiales en entornos urbanos controlados, reduciendo en muchos casos la altura y el tamaño de las estructuras. Las policías locales y los bomberos vigilarán estrechamente cada recinto, mientras que localidades como Pasaia u Oñati confían en mantener sus actos culturales y danzas bajo estrictas medidas de seguridad.




























