Los devastadores seísmos de magnitud 7,2 y 7,5 que han sacudido el noroeste de Venezuela se han cobrado la vida de al menos una ciudadana de origen vasco. La víctima, Alazne Solabarrieta, tenía 65 años y era nieta de José María Solabarrieta, quien fuera alcalde de la localidad vizcaína de Ondarroa durante la Segunda República antes de exiliarse en el país latinoamericano. En el momento de la catástrofe se encontraba junto a su esposo, también vasco, quien ha logrado sobrevivir al desastre, aunque presenta diversas lesiones.
Los temblores tuvieron su epicentro en la zona de Sierra Aroa, afectando de manera directa a media docena de estados y dejando sentir sus efectos con fuerza en la capital, Caracas, situada a unos 200 kilómetros en línea recta. Las autoridades venezolanas han emitido un balance provisional de víctimas que sitúa de momento los fallecidos en algo más de una treintena y los heridos por encima de los 700. No obstante, las instituciones locales advierten de que estas cifras se elevarán de forma notable en las próximas horas debido a que aún faltan por computar los datos de las regiones más golpeadas, como el estado de La Guaira.





























