El desarrollo eólico vasco ha alcanzado un hito decisivo con el traslado de los primeros componentes y palas de los ocho aerogeneradores que integrarán el parque de Labraza. La instalación, promovida conjuntamente por Iberdrola y el Ente Vasco de la Energía (EVE) tras una inversión público-privada de 56 millones de euros, representa el primer proyecto de esta naturaleza que se ejecuta en Euskadi en los últimos veinte años. Las labores de transporte de las piezas se están completando mediante grúas especializadas de alta precisión para minimizar la afección en los accesos a los núcleos urbanos del entorno.
La infraestructura dispondrá de una potencia instalada de 40 MW y alcanzará una producción media de 99.679 MWh al año, volumen suficiente para abastecer a unos 30.000 hogares y evitar la emisión anual de 16.300 toneladas de dióxido de carbono. En el ámbito económico, la fase de montaje genera hasta 90 puestos de trabajo directos y dinamiza la cadena de suministro industrial de la comunidad, contando con la participación de fabricantes locales para elementos clave como las multiplicadoras, elaboradas en Asteasu, o la subestación asignada a la planta de Galdakao.
El proyecto incorpora asimismo mecanismos directos de repercusión local, como compensaciones fiscales que aportarán a las arcas municipales cerca de 1,2 millones de euros al inicio de los trabajos y un canon recurrente estimado en 230.000 euros anuales. A ello se suma la respuesta a la fórmula de financiación comunitaria (crowdlending), donde la demanda vecinal ha superado los 6,5 millones de euros, concentrando los municipios más cercanos un peso significativo de las aportaciones para la explotación de la planta.





























