El alarde tradicional de Irun atraviesa un momento de fuerte tensión interna después de que una denuncia presentada por una cantinera contra un capitán haya derivado en una fractura dentro de su estructura de mando. La situación ha culminado con la renuncia del general y del comandante, que han cuestionado la respuesta de parte de la dirección ante unos hechos considerados graves.
El ahora exgeneral, Asier Etxepare, ha hecho pública su dimisión a través de una carta en la que remarca que existen actitudes que no tienen cabida ni en el alarde ni en la sociedad actual. El origen del conflicto se remonta al pasado verano, cuando se abrió un expediente por un comportamiento inapropiado hacia una cantinera.
El procedimiento fue impulsado por la Comisión del alarde, encargada de velar por el cumplimiento de las normas internas, y contó inicialmente con el respaldo de la Junta de Mandos. Sin embargo, semanas después, un grupo reducido de este órgano modificó su postura y expresó su rechazo a la vía disciplinaria emprendida.
Este giro ha provocado la salida de los máximos responsables del alarde, que consideran incompatible su continuidad con la falta de apoyo al proceso abierto por un posible caso de violencia machista. La situación ha generado un profundo debate interno y deja al alarde tradicional en una etapa de incertidumbre organizativa.






























