La Audiencia Provincial de Gipuzkoa ha impuesto una condena de tres años y once meses de prisión a un joven que admitió su participación en los disturbios ocurridos antes de un derbi contra el Alavés en marzo de 2022. El acusado confesó durante el juicio haber arrojado varios proyectiles contra los agentes, argumentando que actuó bajo los efectos del alcohol y en un momento de exaltación, aunque mostró su arrepentimiento y ya ha abonado las indemnizaciones correspondientes a los tres agentes que resultaron heridos.
Pese a la aplicación de atenuantes por reparación del daño y por el retraso en el proceso judicial, la defensa ha decidido recurrir el fallo. Los abogados del joven consideran que la pena es excesiva y alegan un error en la calificación jurídica, sosteniendo que se le ha condenado por dos delitos de atentado cuando solo se le acusaba de uno. Esta apelación busca una reducción significativa de la estancia en prisión y de la multa de 1.080 euros que también le ha sido impuesta.
Por el contrario, el tribunal ha dictado la absolución para un segundo procesado, un estudiante que se encontraba en Donostia el día de los incidentes. El joven negó en todo momento haber participado en los altercados, explicando que se limitó a observar lo sucedido desde un establecimiento hostelero. Aunque fue detenido en las inmediaciones del estadio tras increpar a los efectivos policiales, la justicia ha determinado que no existen pruebas de que estuviera involucrado en el lanzamiento de objetos.




























