La tasa de pobreza real en Euskadi escala hasta el 6,1%

La consejera de Bienestar, Juventud y Reto Demográfico, Nerea Melgosa, ha presentado en Donostia los resultados de la Encuesta de Pobreza y Desigualdades Sociales (EPDS) de 2024. El informe revela que la pobreza real en la comunidad ha pasado del 4% al 6,1%, afectando ya a 134.493 personas. Este repunte sitúa los indicadores en niveles similares a los de 2018, rompiendo la tendencia positiva de los últimos años tras un periodo marcado por una subida constante del IPC, que alcanzó el 3,6% en el último ejercicio analizado.

El encarecimiento de productos básicos como la alimentación, el combustible y la vivienda ha mermado la capacidad de ahorro de las familias vascas. Según los datos técnicos, aunque la capacidad de mantenimiento de ingresos resiste con una ligera mejoría, la denominada «pobreza de acumulación» se ha resentido notablemente. Un ejemplo claro es el aumento de hogares que no pueden permitirse ni una semana de vacaciones al año, cifra que ha subido del 13,9% al 18,8%, evidenciando las dificultades para generar un «colchón» económico frente a la carestía de vida.

Pese al incremento de la pobreza, el coeficiente de Gini —que mide la equidad en el reparto de la riqueza— ha mejorado un punto, situándose en el 25,9%. Esto indica que, aunque hay más personas en situación vulnerable, la desigualdad interna se ha reducido levemente. La consejera Melgosa ha subrayado que, ante este escenario, el Gobierno Vasco mantiene activa una amplia batería de ayudas, como la gratuidad de las haurreskolas, los bonos de alimentación de hasta 900 euros y la Renta de Garantía de Ingresos, para tratar de frenar el impacto de la inflación en los colectivos más frágiles.