La Real Sociedad ha provocado un notable malestar entre su masa social tras anunciar, de forma inesperada, que las entradas para la final de la Copa del Rey podrán ser cedidas a otras personas. Tras una reunión con la RFEF y el Consejo de Administración celebrado en Anoeta, el club ha informado de que el socio adjudicatario no tiene la obligación de ser quien utilice la localidad. Esta decisión ha sido recibida con críticas por parte de numerosos abonados, que consideran que esta flexibilidad altera las expectativas de quienes confiaban en un sistema más riguroso para premiar la fidelidad de los socios.
Para realizar la cesión, el abonado deberá introducir los datos identificativos (nombre, apellidos y DNI) del destinatario final en el momento de efectuar el pago en el portal de la Federación. El club ha subrayado que, una vez completado este trámite, la entrada será estrictamente nominativa; es decir, la identidad del portador deberá coincidir obligatoriamente con los datos registrados para poder acceder al estadio de La Cartuja el próximo 18 de abril. El enfado de los seguidores se ha hecho patente en redes sociales, donde muchos denuncian falta de transparencia en la gestión de un proceso que ya cuenta con 22.422 inscritos.
La entidad ha aclarado que la compra se realizará mediante un código de acceso enviado por correo electrónico y que la RFEF no admitirá devoluciones ni cambios de titularidad una vez abonada la entrada. A pesar de que la medida busca facilitar que las localidades no queden vacías si el titular no puede viajar, el anuncio «por sorpresa» ha empañado el clima previo a la final, especialmente entre el colectivo de más de 5.200 socios con mayor antigüedad y los grupos de abonados que llevan semanas organizando su desplazamiento a Sevilla bajo unas condiciones que creían inamovibles.






























