Los trabajadores de la planta de Tubos Reunidos en Amurrio han iniciado una huelga indefinida con un seguimiento que los sindicatos califican de «total». La protesta, que comenzó anoche en el turno de las 22:00 horas, busca forzar a la dirección a retirar el Expediente de Regulación de Empleo (ERE) que contempla el despido de 301 personas en el grupo. La tensión ha marcado las primeras horas de la jornada, con piquetes que han impedido el acceso a la fábrica y el corte de la carretera A-625 en ambos sentidos durante casi una hora.
La factoría alavesa es el principal foco del conflicto, ya que sobre ella recae el grueso de los despidos previstos, con 274 salidas frente a las 27 planteadas en la planta vizcaína de Trapagaran. Los sindicatos ELA, LAB y ESK, integrantes del comité de empresa, exigen que no se cierre la acería ni se externalicen los servicios de logística. Tras finalizar el periodo de consultas el pasado viernes sin ningún tipo de consenso, las centrales sindicales han advertido que no descartan llevar el conflicto ante los tribunales para frenar los planes de la compañía.
Por su parte, la dirección de Tubos Reunidos sostiene que la aplicación del ERE es una medida a la que se ve «obligada» para asegurar la supervivencia de la firma, que cuenta con una plantilla total de 1.300 empleados. La empresa ha alertado de que la ausencia de un acuerdo laboral complica seriamente la reestructuración de su deuda con la SEPI y con diversas entidades bancarias, dificultando la obtención de la financiación necesaria para su plan estratégico. Ante el actual bloqueo, la compañía afirma estar ya analizando todos los escenarios posibles.





























