El colectivo médico vasco afronta desde hoy una nueva semana de protestas en el marco de la cuarta huelga general convocada a nivel estatal para este año. El conflicto entre los sindicatos convocantes y el Ministerio de Sanidad se mantiene en un absoluto punto muerto, sin que se hayan registrado avances significativos desde el último paro celebrado a finales de abril. Ante esta falta de diálogo, el comité de huelga ha solicitado de manera formal la intervención directa del presidente del Gobierno central, Pedro Sánchez, para tratar de desatascar una situación que mantiene divididas a las organizaciones del sector.
El impacto acumulado de estas movilizaciones en el Servicio Vasco de Salud ha dejado un balance asistencial muy complejo durante el primer trimestre del año. Las sucesivas jornadas de paro han obligado a suspender cerca de 300.000 citas médicas y a aplazar alrededor de 8.000 intervenciones quirúrgicas en la red pública de Osakidetza. Los problemas de atención se han repartido de forma similar entre los centros de salud de atención primaria, donde se dejaron de atender más de 150.000 consultas, y las consultas externas de los hospitales, con unos 145.000 pacientes que no pudieron ser recibidos por los especialistas, a lo que se suma la imposibilidad de realizar casi 60.000 pruebas diagnósticas complementarias.
Por su parte, desde el Ministerio de Sanidad se defiende que el nuevo marco regulatorio ya contempla mejoras sustanciales para los profesionales, tales como la reducción de las guardias de 24 a 17 horas con descansos obligatorios, y el establecimiento de una jornada máxima semanal de 45 horas. El departamento que dirige Mónica García argumenta que otras cuestiones reivindicadas por el personal médico, como el precio de las guardias, la jubilación o la implantación de la jornada de 35 horas, no entran dentro de las competencias del estatuto marco o dependen de otros organismos oficiales, acusando además a los convocantes de mantener una postura inmovilista.




























