La constructora guipuzcoana Amenabar ha comunicado oficialmente al Ayuntamiento de Andoain su decisión de renunciar al cobro de la indemnización de 222.330,40 euros, más los intereses de demora, que recaía sobre los residentes del Ensanche. Esta deuda, que se arrastraba desde hacía dos décadas por parte de la antigua Junta de Compensación, había generado un profundo malestar entre los más de 1.200 afectados de las inmediaciones de la plaza Zumea. La compañía ha dado marcha atrás tras la polémica surgida en enero, cuando los propietarios recibieron notificaciones inesperadas con reclamaciones individuales que oscilaban entre los 70 y los 800 euros.
El conflicto tiene su origen en una factura impagada con fecha de enero de 2006, correspondiente a los trabajos de urbanización realizados por la empresa entre los años 2000 y 2005. Aunque la responsabilidad del pago recaía originalmente en los antiguos dueños de los terrenos y no en los actuales residentes, la imposibilidad de ejecutar el cobro a los primeros derivó en una reclamación contra los titulares de unas 700 viviendas, bajos comerciales y garajes. La situación resultaba especialmente sensible para los vecinos de las 200 promociones de VPO de la zona, quienes también se veían obligados a costear un error administrativo ajeno.
Con esta notificación enviada al consistorio durante la tarde de hoy, se pone fin a la incertidumbre de cientos de familias que temían tener que asumir un «sablazo» económico con veinte años de retraso. Según fuentes municipales, algunos de los afectados ya habían llegado a ingresar las cantidades solicitadas antes de que la constructora optara por condonar la deuda. El gesto de Amenabar desactiva así un conflicto social y jurídico que había puesto en pie de guerra al barrio del Ensanche de Andoain por una gestión fallida de la entidad que agrupaba a los propietarios originales.




























