El IPC registra en marzo su mayor subida en casi cuatro años debido a la crisis energética

La inflación en España ha vuelto a tensarse en el cierre del primer trimestre del año, alcanzando una tasa interanual del 3,3 %. El avance facilitado por el INE confirma que el coste de la vida se ha encarecido un punto respecto al mes anterior, espoleado principalmente por la escalada de precios en las gasolineras. El conflicto en Irán ha generado una volatilidad extrema en el precio del petróleo, lo que se ha trasladado de forma inmediata al bolsillo de los consumidores a través de los carburantes y lubricantes.

A pesar de la presión en el sector del transporte, el comportamiento de la electricidad ha evitado una subida aún más agresiva del IPC. Según el Ministerio de Economía, la generación eléctrica mediante fuentes renovables está fijando el precio en el 84 % de las franjas horarias, un contraste significativo respecto al 25 % registrado en 2019. Esta infraestructura energética está permitiendo paliar los efectos de la crisis exterior, aunque no ha sido suficiente para compensar el encarecimiento generalizado de otros suministros como el gasóleo de calefacción.

El dato definitivo de marzo se conocerá en las próximas semanas, pero este avance ya marca una tendencia de preocupación para los hogares y las empresas. Aunque el paquete anticrisis del Ejecutivo ha introducido medidas de alivio fiscal en los combustibles, su aplicación tardía en el calendario mensual ha limitado su capacidad para frenar el repunte del índice. La evolución de la inflación en los próximos meses dependerá críticamente de la resolución de las tensiones geopolíticas y de la capacidad de las medidas gubernamentales para contener los precios de la energía.