Durante la tercera sesión del juicio celebrada en la Audiencia de Gipuzkoa, varios agentes de la Ertzaintza han ratificado que el principal sospechoso admitió de forma espontánea haber acabado con la vida del joven de 24 años. Según los testimonios policiales, esta declaración se produjo inicialmente en dependencias policiales y fue ratificada posteriormente tras solicitar la presencia de su abogada, contradiciendo así la versión de la defensa que sostiene que existieron coacciones para obtener dicha autoinculpación.
La investigación ha aportado pruebas técnicas de gran relevancia, destacando que el presunto autor portaba una pulsera de geolocalización que permitió situarlo con precisión en el lugar del crimen en el momento exacto de los hechos. Además, los agentes detallaron cómo los testigos presenciales identificaron al joven desde el primer momento, facilitando una detención rápida en las horas posteriores al apuñalamiento ocurrido la madrugada de Navidad de 2022.
El proceso judicial también salpica a otros dos acompañantes: un joven acusado de facilitar el arma empleada y una mujer acusada de encubrimiento. Los testimonios escuchados este martes refuerzan la tesis de la Fiscalía, que solicita penas de hasta 22 años de cárcel, al confirmar que el segundo procesado también habría admitido que la navaja era suya antes de que se deshicieran de ella en un contenedor cercano a la zona del altercado.




























