Jon Insausti ha abierto un periodo de reflexión sobre la idoneidad de que San Sebastián sea sede de la cita mundialista, admitiendo que la decisión final dependerá de un análisis exhaustivo de las condiciones impuestas por los organizadores. El primer edil ha señalado que las estrictas normativas de la FIFA conllevan tanto beneficios como perjuicios para la ciudad, por lo que prefiere esperar a tener una visión completa de las implicaciones antes de confirmar la participación definitiva de la capital guipuzcoana.
Este cambio de postura ha generado sorpresa en el arco político local, incluyendo a sus propios socios de gobierno, dado que hasta ahora el proyecto parecía avanzar con paso firme tras varias inspecciones técnicas en Anoeta. Insausti apuesta por un debate pausado que aleje la decisión del simple entusiasmo deportivo, centrándose en cómo afectaría el evento a la gestión diaria y a los recursos del municipio durante el torneo.
Actualmente, el consistorio trabaja en un informe detallado que evalúe las ventajas y desventajas de albergar la competición. A pesar de que la candidatura de Gipuzkoa lleva años ratificada por la federación española, la actual administración donostiarra insiste en que no se comprometerá formalmente hasta que se aclaren los matices de un compromiso que califican como de gran envergadura.




























