Un reciente informe de inteligencia de la Comisaría General de Información de la Policía Nacional, remitido a la Audiencia Nacional, concluye de forma categórica que la cúpula de ETA fue la única estructura con competencias para autorizar el atentado contra el aparcamiento de la terminal T4 de Barajas. Los investigadores sostienen que una acción de esa envergadura, en la que se empleó una furgoneta cargada con alrededor de 500 kilos de material explosivo, requería necesariamente la aprobación directa del Comité Ejecutivo de la organización terrorista, conocido internamente como ‘ZUBA’.
Aquel coche bomba, activado el 30 de diciembre de 2006, provocó el fallecimiento de los ciudadanos Diego Armando Estacio y Carlos Alonso Palate. El ataque supuso la ruptura definitiva y violenta del alto el fuego decretado por la banda armada meses antes, coincidiendo con un periodo en el que el primer Ejecutivo del presidente José Luis Rodríguez Zapatero mantenía conversaciones activas con una representación de la organización criminal liderada por José Antonio Urrutikoetxea, alias ‘Josu Ternera’.
El análisis policial recalca que una decisión de semejante relevancia y con un impacto político tan profundo no pudo haber sido tomada de manera autónoma por un comando operativo. Al determinar que la orden provino estrictamente de los escalafones más altos de la banda, las conclusiones de este documento policial abren una vía jurídica para encausar a los antiguos dirigentes de la organización que integraban la dirección en ese momento, situando de nuevo el foco sobre el propio ‘Josu Ternera’, cuya extradición por parte de la justicia francesa se encuentra en su fase final.





























