La misión institucional que la Diputación Foral de Gipuzkoa está llevando a cabo en Canadá se ha desplazado hasta el estrecho de Belle Isle, que une las costas de Terranova y Labrador, con el objetivo de renovar y reconocer la memoria de los balleneros y al patrimonio vasco que albergan aquellos parajes. Entre otros, han visitado el Sitio Histórico Nacional ubicado en Red Bay, declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 2013, donde fueron hallados los restos de la nao San Juan a finales de la década de 1970. Allí, la delegación guipuzcoana ha realizado una ofrenda floral a los 140 pescadores vascos enterrados en el cementerio de Saddle Island.
“Somos un país y un territorio que se ha desarrollado abierto al mundo a través del mar, desde el emprendimiento, la innovación, el conocimiento tecnológico y la audacia. Aquí se puede ver y sentir el testimonio de esta historia marítima, en medio de este paisaje tan salvaje. Son valores de gran actualidad, que reivindicamos para que Gipuzkoa y nuestro país, Euskadi, sigan avanzando firmemente en un mundo incierto, en colaboración con el resto de las naciones”, ha señalado Eider Mendoza, tras conocer de primera mano el centro de interpretación local y diferentes vestigios vascos de los alrededores.
Acompañada por el alcalde de Red Bay, Eric Paul; los parlamentarios de Terranova y Labrador Lissa Dempster y Phillip Earle; y John Wall y Cindy Gibbons, de Parks Canada, la comitiva vasca se ha desplazado a Saddle Island para tributar el emotivo homenaje ante las sepulturas situadas en esta bahía. “Hemos venido con la voluntad de rememorar con humildad, pero con total sentido el reconocimiento de Gipuzkoa hacia la memoria de quienes surcaron estos mares para cazar ballenas o pescar bacalaos”, ha indicado Mendoza.
La diputada general ha reiterado que la réplica del ballenero San Juan y su posterior viaje marítimo a Canadá nos ofrecen una “oportunidad inmejorable” para “conocer mejor el pasado y la evolución histórica” de nuestro país, así como para “reforzar nuestro conocimiento histórico y científico sobre el patrimonio marítimo legado por los balleneros”. “Pero, sobre todo, esta travesía volverá a convertir al Océano Atlántico en un puente para renovar nuestros vínculos y relaciones con la sociedad canadiense, sus instituciones y sus pueblos originarios”, ha señalado. “En un mundo cada vez más fragmentado, este proyecto busca remar en favor del entendimiento, de la colaboración y de los objetivos compartidos entre las naciones”, ha indicado.
Finalmente, la diputada general ha tenido unas palabras de reconocimiento para Selma Huxley, Robert Grenier, los equipos de Parks Canada y Albaola Itsas Faktoria, cuya labor ha permitido rescatar “de entre la niebla de la historia” la nao San Juan y el patrimonio marítimo de los balleneros de Labrador y de Terranova. Una vez más, ha aludido al potencial que ofrecen los “proyectos compartidos” en torno a “la cultura y el conocimiento histórico” para “construir comunidad” y “tejer relaciones de igualdad entre las personas y los pueblos”.
El director de Albaola Itsas Faktoria, Xabier Agote, el secretario de Acción Exterior del Gobierno Vasco, Ander Caballero, la delegada del Gobierno Vasco en Estados Unidos y Canadá, Concepción Aranguren y el diputado foral de Infraestructuras Viarias y Estrategia Territorial, Felix Urkola, han participado junto con Mendoza en esta visita que cierra la misión institucional.
En la actual zona histórica de Red Bay se asentaron a partir del siglo XVI balleneros vascos procedentes de ambos lados del Bidasoa, que dieron a conocer aquel puerto natural con el nombre de Butus e instalaron en aquella localidad la primera actividad industrial desarrollada de Norteamérica, según voces expertas en historia, con la intención de cazar ballenas y producir aceite para alumbrar los candiles y lámparas de Europa. Constituye el ejemplo más completo del mundo de la primera pesca ballenera a escala industrial.
En este punto de la costa del Labrador se han identificado al menos una veintena de puntos que tuvieron presencia vasca. Tanto en el centro de interpretación sobre la caza de ballenas creado en el Sitio Histórico de Red Bay como en los enclaves que lo rodean se pueden visitar huellas y artefactos originales vascos, además de una chalupa restaurada o restos de hornos para la producción de aceite.




























