Un árbitro que dirigía un partido de la Donosti Cup en las instalaciones de Zubieta tuvo que ser escoltado y protegido por el personal de seguridad el pasado viernes, 10 de julio, tras sufrir graves amenazas e insultos vinculados a su condición de agente de la Ertzaintza. El colegiado, tras constatar la excesiva dureza en el juego de ambos equipos y consultarlo con el delegado de campo, había tomado la decisión de suspender el encuentro antes del tiempo reglamentario.
El detonante de la agresión se produjo minutos antes de la finalización decretada, cuando el trencilla mostró una tarjeta roja a un futbolista de una de las escuadras guipuzcoanas. En ese instante, los jugadores del equipo implicado, tanto los titulares como los que se encontraban en el banquillo, rodearon e increparon al colegiado. Ante la situación, la víctima levantó el brazo para solicitar una distancia mínima de seguridad, gesto que provocó que una parte del público presente invadiera el terreno de juego para sumarse al acoso. El personal de seguridad de las instalaciones intervino de inmediato para salvaguardar la integridad del colegiado y conducirlo hasta los vestuarios.
Una vez que se encontró a resguardo en la zona segura, el árbitro continuó sufriendo insultos graves como «árbitro zipayo», «zipayo hijo de puta», «puto zipayo» o «txakurrak», acompañados de diversos cánticos dirigidos contra la policía autonómica vasca. Ante la gravedad de los incidentes, diferentes recursos de la Ertzaintza se desplazaron hasta las instalaciones deportivas de Zubieta para proceder al desalojo de la zona y facilitar la salida segura de la víctima del recinto.
El Departamento de Seguridad ha emitido un comunicado para condenar de manera enérgica los acontecimientos registrados en Donostia y trasladar toda su solidaridad al agente que resultó víctima de las vejaciones y el acoso. Desde la consejería han calificado estos hechos como «inaceptables» por atentar de forma directa contra la convivencia, al tiempo que han solicitado a la ciudadanía vasca que no tolere unas conductas que «recuerdan a tiempos pasados». Por último, el departamento ha hecho extensivo este apoyo a todos los integrantes de la escala de la Ertzaintza en su labor diaria por la sociedad.



























