La sanidad vasca empieza a notar los efectos de una nueva forma de protesta: el abandono de las horas extra vespertinas por parte del personal médico. Los profesionales, en el marco de sus reivindicaciones por un estatuto propio y mejores condiciones, han optado por dejar de realizar estas labores voluntarias que resultan clave para el mantenimiento de la actividad quirúrgica y el control de las demoras en las consultas. Esta decisión está teniendo un impacto directo en la asistencia, ya que la renuncia a las tardes afecta no solo a las citas médicas, sino también a la programación de los equipos de cirugía en los hospitales.
Desde el Sindicato Médico de Euskadi insisten en que, al no ser turnos obligatorios, la administración debe respetar la voluntad de cada médico de ceñirse a su jornada ordinaria. Aunque la iniciativa nació de forma espontánea, su rápida difusión ha puesto en alerta a las autoridades sanitarias ante el riesgo de que las listas de espera se disparen. Por el momento, el personal mantiene el pulso con la dirección a la espera de los paros previstos entre el 27 y el 30 de abril, siguiendo la estela de otras comunidades donde el conflicto ya ha derivado en huelgas prolongadas.



























