El consumo de tabaco en el territorio guipuzcoano ha experimentado un retroceso histórico durante los últimos veinte años. Las estadísticas de comercialización reflejan que el volumen de cajetillas vendidas en el territorio se ha reducido prácticamente a la mitad en comparación con las cifras registradas tras la implantación de las primeras normativas antitabaco a mediados de los años 2000, pasando de superar los 116 millones de paquetes a situarse por debajo de los 57 millones en los ejercicios más recientes.
Esta evolución en el mercado del estanco va de la mano de una transformación progresiva en las costumbres de la población. De acuerdo con las series históricas elaboradas por el Instituto Vasco de Estadística (Eustat), la proporción de fumadores habituales en el conjunto de Euskadi ha sufrido un repliegue constante en las últimas dos décadas, con un descenso notable de más de diez puntos porcentuales en la población masculina diaria y una caída igualmente significativa entre las mujeres.
El cambio en la percepción social frente al hábito tabáquico, sumado al endurecimiento marco legislativo para los espacios públicos y la mayor concienciación sobre la salud, ha facilitado este desacoplamiento del consumo. La tendencia consolidada por los indicadores autonómicos confirma una paulatina pérdida de presencia del cigarrillo en la vida cotidiana de la ciudadanía vasca.






























