El grafitero que hace 150 años dejó una pintada en la fachada de Universidad de Salamanca era alavés

La restauración de la Fachada Rica de la Universidad de Salamanca, ha puesto fin a una incógnita que duraba ya 150 años y ha permitido el nombre del ‘grafitero’ decimonónico que dejó grabada en la piedra de la Fachada la inscripción “ESPEDICION DE 1853”.

Se llamaba Nicomedes de Mendívil, había nacido en Amurrio, Araba, en 1828 y era alumno del tercer curso de la Escuela de Arquitectura de Madrid en 1853.

Un estudiante gamberro que en mayo de 1853 subió a la Fachada Rica de la Universidad de Salamanca, como parte de una excursión organizada por el arquitecto Francisco Jareño a la ciudad. De su paso por la portada, dejaron huella, como ya se comprobó en 2012, en distintos puntos del retablo pétreo, en concreto, recuerda Eduardo Azofra, profesor de Historia del Arte de la Universidad de Salamanca, en “uno de los cuarteles del escudo central, y en el escudo de uno de los putti o querubines del friso superior”, donde podía leerse la inscripción “ESPEDICION DE 1853”.

El desmontaje de la cubierta, durante la presente restauración, ha permitido localizar en un sillar del contrafuerte meridional otro grabado, “N. MENDIVIL 1853”, que ha servido al equipo de investigación para rastrear la pista de Nicomedes de Mendívil a partir del estudio que realizó Antonio Casaseca sobre la expedición de Jareño basándose en la documentación que sobre el particular se conserva en el Archivo de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando de Madrid. No es seguro que fuera Nicomedes quién realizó todas las inscripciones, pero sí, al menos, una de ellas.

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