El uso habitual de alcohol y psicofármacos amenaza la salud de los mayores de 65 años en Euskadi

El Departamento de Salud del Gobierno Vasco ha encendido las alarmas tras presentar un estudio pionero sobre conductas adictivas en la población mayor de 65 años. Los datos, analizados en el Consejo Vasco sobre Adicciones, revelan que el consumo de alcohol está profundamente normalizado en el día a día de este colectivo, especialmente entre los varones: casi el 40 % de los hombres de edad avanzada consume alcohol diariamente, una cifra significativamente más alta que en los sectores más jóvenes. Las autoridades advierten de que la baja percepción del riesgo es un problema añadido, ya que la mayoría de los encuestados considera que una o dos copas al día no acarrean consecuencias negativas para su salud.

En el caso de las mujeres, el informe destaca una prevalencia preocupante en el uso de psicofármacos. Casi la mitad de las vascas mayores de 65 años ha consumido tranquilizantes, somníferos o antidepresivos en alguna ocasión, con una tendencia creciente hacia el uso crónico. El estudio subraya el alto potencial adictivo de estas sustancias, ya que el 60 % de quienes las prueban termina incorporándolas a su rutina diaria. Este hábito, vinculado frecuentemente al malestar emocional, se convierte en un factor de riesgo crítico que puede derivar en un mayor número de hospitalizaciones y un deterioro cognitivo acelerado.

La mayor preocupación para el departamento que dirige Alberto Martínez reside en la interacción química y la polimedicación. Un 5 % de la población mayor en Euskadi combina cada día el alcohol con psicofármacos, una mezcla que multiplica exponencialmente las posibilidades de sufrir caídas graves, pérdida de memoria y problemas cardiovasculares. Desde Salud se insiste en que «no existe el consumo de alcohol sin riesgo» y se hace un llamamiento a vigilar de cerca estas pautas de consumo, ya que el envejecimiento y la presencia de patologías crónicas hacen que incluso cantidades moderadas resulten altamente peligrosas para la autonomía de las personas mayores.